La verdad fue una noche muy loca,
conocí al amor de vida, nunca antes había sentido lo que sentí al besar a
David…
Daniela y yo estábamos bailando,
dándolo todo y un poco más, yo ya estaba un poco borracha, había bebido mucho,
ya era una costumbre de los sábados, y de repente lo vi pasar, cogí a Daniela
del brazo y corrimos tras él, lo seguimos hasta el baño y cuando salió me miró,
me sonrió y se fue.
Me puse como loca a buscarlo por
toda la disco hasta que lo encontré, empezamos a hablar, a bailar, nos invitó
copas a Daniela y a mí, pero yo ya no podía más, sentía que todo me daba
vueltas, estaba demasiado borracha para seguir en pie. Quería irme a casa, pero
Daniela apenas estaba comenzando la fiesta, y como era lógico no quería irse.
David ofreció llevarme a casa, a
lo que Daniela se negó rotundamente, estaba a punto de vomitar, salí corriendo
al baño, y ellos dos también, vomité todo lo que más pude, y me sentía fatal,
había arruinado mi noche, la de mi amiga y la posibilidad de ligar con el tío más
guapo de toda la disco.
Cuando las cosas no se podían
poner peores David saco una bolsita de su cartera, un polvo blanco, Daniela lo
miro súper sorprendida y del tirón le pregunto qué era eso, él con toda
tranquilidad dijo: coca, te ayudará a sentirte mejor, sacó unas llaves de su
bolsillo, puso en poco en ella, y me la ofreció, “es sólo una raya”, verás cómo
se te pasa el mal cuerpo y podremos seguir con la fiesta. Yo no sabía qué
hacer, también le ofreció a Daniela, pero dijo que ni de coña se iba a meter
esa mierda, me agarro la mano y me dijo, Sofia nos vamos a casa ya mismo, yo me
solté y le dije que no, que yo no me iba a ninguna parte, ella se enfadó y
salió del baño, David me acerco la llave a la nariz y me dijo que aspirara.
La verdad, me esperaba otro tipo
de sensación, pensé que me daría un subidón o algo así, en ese momento, cuando
esnifé cocaína sentí como me bajaba por la garganta, era como cuando tienes una
flema, pero amarga, me dio un poco de asco, pero en 10 minutos volví a ser la
reina de la noche.
Después de esa noche mi vida fue
una pesadilla, empecé a consumir cocaína por cualquier motivo, mi gran
amor no fue más que una farsa, ahora estoy en un centro de drogodependientes
luchando contra mí misma para salir de este agujero, a veces pienso en
aquella noche, y en cómo sería mi vida sí hubiera dicho que NO.
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