11 abr 2015

Una Historia Real.

Una historial Real...


La verdad fue una noche muy loca, conocí al amor de vida, nunca antes había sentido lo que sentí al besar a David…

Daniela y yo estábamos bailando, dándolo todo y un poco más, yo ya estaba un poco borracha, había bebido mucho, ya era una costumbre de los sábados, y de repente lo vi pasar, cogí a Daniela del brazo y corrimos tras él, lo seguimos hasta el baño y cuando salió me miró, me sonrió y se fue.

Me puse como loca a buscarlo por toda la disco hasta que lo encontré, empezamos a hablar, a bailar, nos invitó copas a Daniela y a mí, pero yo ya no podía más, sentía que todo me daba vueltas, estaba demasiado borracha para seguir en pie. Quería irme a casa, pero Daniela apenas estaba comenzando la fiesta, y como era lógico no quería irse.

David ofreció llevarme a casa, a lo que Daniela se negó rotundamente, estaba a punto de vomitar, salí corriendo al baño, y ellos dos también, vomité todo lo que más pude, y me sentía fatal, había arruinado mi noche, la de mi amiga y la posibilidad de ligar con el tío más guapo de toda la disco.

Cuando las cosas no se podían poner peores David saco una bolsita de su cartera, un polvo blanco, Daniela lo miro súper sorprendida y del tirón le pregunto qué era eso, él con toda tranquilidad dijo: coca, te ayudará a sentirte mejor, sacó unas llaves de su bolsillo, puso en poco en ella, y me la ofreció, “es sólo una raya”, verás cómo se te pasa el mal cuerpo y podremos seguir con la fiesta. Yo no sabía qué hacer, también le ofreció a Daniela, pero dijo que ni de coña se iba a meter esa mierda, me agarro la mano y me dijo, Sofia nos vamos a casa ya mismo, yo me solté y le dije que no, que yo no me iba a ninguna parte, ella se enfadó y salió del baño, David me acerco la llave a la nariz y me dijo que aspirara.

La verdad, me esperaba otro tipo de sensación, pensé que me daría un subidón o algo así, en ese momento, cuando esnifé cocaína sentí como me bajaba por la garganta, era como cuando tienes una flema, pero amarga, me dio un poco de asco, pero en 10 minutos volví a ser la reina de la noche.

Después de esa noche mi vida fue una pesadilla, empecé a consumir cocaína por cualquier motivo,  mi gran amor no fue más que una farsa, ahora estoy en un centro de drogodependientes luchando contra mí misma para salir de este agujero, a veces  pienso en aquella noche, y en cómo sería mi vida sí hubiera dicho que NO.


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